Se explica a menudo que la minoría gana en el mercado en detrimento de la mayoría, por razones de adaptación psicológica. Y esto es así. Pero hay más razones, una es esta: la mayoría y la minoría tienen distintos tiempos de reacción.

Reaccionar en lugar de pensar

La masa pone el foco en patrones cuando son ya tan evidentes, que el timming correcto para efectuar la entrada ya pasó, se suben tarde a la negociación, y a partir de aquí ya van desacompasados respecto a la minoría. Entran tarde y salen tarde de la negociación que ya no deberían haber abierto. Los traders exitosos, manejan otros tiempos de reacción, más rápidos: se montan en el mercado antes que los demás, y cierran posiciones antes. Tienen horas de monitor y trading a sus espaldas, y por ello saben anticipar una buena negociación, relacionando todos los conceptos con rapidez, en “modo mental automático”. No necesitan el 100% de confirmación para prever que la negociación será de altas probabilidades. La lectura que hacen del mercado, es a tiempo real, y eso implica anticipación, porque no piensan, sino que reaccionan. Esa es la gran diferencia que permite ganar tiempo: reaccionar en lugar de pensar.

¿Cómo se consigue esto?

El trader consistente estudia los posibles escenarios antes de entrar en el mercado: sabe lo que está buscando, lo que su sistema de análisis le afianza como negociación de altas probabilidades: no apunta a todo sino a los patrones que mejor conoce, que mejor ratio grabador le dan y que mejor domina: los ve venir antes de que la mayoría de los participantes, porque ese dominio le permite saber antes que a los demás, si esa negociación será de latas probabilidades o no. Y, esta es la gran diferencia en cuanto a los tiempos de reacción: entrar al mercado a buscar lo que esperas encontrar, es ya una ventaja, la percepción mejora en este caso porque está preparada. Si encuentras lo que andas buscando, sabes cómo proceder, y por tanto no pierdes tiempo en consideraciones. Sabes cómo estructurar la operación, dónde poner las órdenes de entrada salida y stop, sabes cuándo debes ejecutar cada una de ellas, y sabes dónde colocar progresivamente el stop si la negociación resulta estirable. Es decir, tienes toda la negociación en la cabeza antes de que abra el mercado, porque has hecho los deberes antes, que es cuando deben hacerse. En resumen los traders exitosos no piensan cómo han de actuar ante cada posible negociación. Los escenarios ya los tienen previstos: leen el mercado a tiempo real y reaccionan aplicándolos en “modo mental automático”.

El trader de la masa, en cambio entra a ver qué encuentra y cuando encuentra algo que considera interesante, que siempre es tarde porque la falta de estudio fuera de mercado le hace necesitar mucha más información para evaluar las probabilidades de éxito, pierde luego más tiempo en plantear la estructura y los posibles cierres de la operación en el mejor de los casos, porque en el peor de los casos improvisa según se va desarrollando.  Llega tarde en el análisis, llega tare en la entrada y llega tarde a la salida. 

En el trading intradiario el factor tiempo es absolutamente relevante.

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