Se lee por muchos sitios que cualquiera puede ganarse un sueldo en la bolsa, y además en unas semanas. Lo primero es cierto en la teoría, en la práctica sabemos que el mercado está diseñado para que sólo gane dinero una minoría. Lo segundo es radicalmente falso: como todo oficio, hace falta tiempo para dominarlo.

 

1. Sólo gana una minoría

Respecto al primer punto, cuando decimos que la bolsa está diseñada para que pierda la mayoría, no nos referimos a una especie de diseño preestablecido por un ente todopoderoso: esto es absurdo, los mercados financieros son en un mecanismo formado por cientos de miles de participantes con intereses contrapuestos, y con adaptaciones psicológicas de distinto nivel de maduración. Nos referimos a que en el comportamiento humano como especie se observa un diseño, esto es: ante un entorno de presión la masa se deja gobernar por emociones.  El mercado también es un entorno de presión, está en juego la pérdida o ganancia de dinero, a tiempo real, y la masa siente presión tanto cuando gana como cuando pierde, y según el diseño del comportamiento de la especie (léase de la masa) sus reacciones en estas situaciones son emocionales.

 

En resumen, el mercado refleja a través de gráficos el comportamiento emocional (que no racional) de la masa. Los movimientos al alza y a la baja del precio de las acciones, son el resultado de la presión psicológica de la masa: euforia, miedo, confianza, esperanza… y es la minoría la que lee estos movimientos, se desmarca, y saca provecho de ellos. Por tanto, es más realista afirmar que cualquiera puede conocer cómo funciona el mercado, pero solo una minoría, sabe cómo ganar dinero con ello.

 

Esta minoría se comporta como individuo, no como masa. Esto quiere decir que basa sus acciones en la bolsa no en base a emociones, sino que aplica fría e implacablemente su plan de trading en función de los datos presentes, y no en base a suposiciones o creencias activadas por las emociones que afloran en este entorno de presión. Y son minoría, porque es realmente difícil llegar a actuar de esta forma, hay que entrenar la disciplina. Y esto nos lleva al siguiente punto.

 

2. Es una carrera de fondo

Respecto al segundo aspecto que comentábamos al inicio, sobre el tiempo necesario para aprender, esto es un oficio que exige tiempo, no hay un plazo igual para dos personas, pero desde luego no es cosa de dos semanas, ni de dos meses. En la modalidad intradiaria que es la que permite ganar un salario con el trading, hay dos aspectos a dominar:

 

  1. Es preciso estudiar análisis técnico, mediante un sistema contrastado que asegure un ratio o porcentaje mínimo de negociaciones ganadoras. Una vez localizado el sistema, es cuestión de tiempo y horas de monitor llegar a dominarlo.

 

Aquí la dificultad está en saber escoger el sistema y el mentor que lo enseñe, y no perder tiempo y recursos económicos en formaciones exprés y garantizadas tipo “hazte de oro en dos semanas”. Estas ofertas formativas son simplemente falsas, pero están destinadas a un público ingenuo, que existe, al que “queman” de forma sistemática, sacándoles su dinero ellos primero, y lanzándolos al mercado con cuatro obviedades técnicas en la cabeza para que éste acabe de exprimirlo.

El sistema ha de estar contrastado pero no vale solo con eso, el sistema por sí solo no garantiza nada porque son conceptos que hay que poner en práctica. Y la clave en este caso es la aplicación que se haga del sistema. Es una herramienta, pero funcionará más, menos, o de ninguna manera, según el uso que se haga de ella. En este aspecto es crucial el papel del mentor, pero de ello hemos hablado de forma extendida en el blog de solodaytrading.

 

  1. El trading exige una adaptación psicológica muy específica. Y esta adaptación es la máxima dificultad que nos encontramos. Este es el pivote sobre el cual gira el éxito o el fracaso de cualquiera que inicie este camino.

 

Decíamos al principio de este artículo cuándo hablábamos del diseño del mercado que la mayoría, la masa, se comportaba compulsivamente, y por ello perdía dinero en favor de la minoría, los individuos, que aplicaban su plan de trading, y se ceñían a esa lógica en su modo de actuar. Estos individuos han sido masa antes de entender que debían distinguirse de ella para dejar de perder dinero.

 

Antes de llegar a esa ese estado de adaptación psicológica que les permite distanciarse de sus emociones para que éstas no dicten su forma de actuar, los individuos de la minoría pasaron por crisis psicológicas, por bajadas anímicas, cada una de las veces que incumplieron el plan de trading (porque todo el que inicia este camino en serio tiene uno). En un momento dado, para esta masa que llega a comportarse como individuos en el futuro, se produce una inflexión a partir de la cual la disciplina sobre su control emocional se convierte en la prioridad durante la sesión de mercado. A raíz de esta inflexión en su comportamiento, empiezan a aplicar realmente el sistema, los resultados comienzan a llegar, y comprenden todo el tiempo que han invertido, este choque con la realidad refuerza su compromiso con la disciplina, generándose una espiral positiva. Antes pensaban que aplicaban el sistema, pero la falta de resultados, obedecía honestamente a una mala aplicación, esto es: no desde lo que indica el plan de trading sino desde lo que sentían, creían o esperaban que el mercado fuera a hacer en cada momento.

 

Es necesario, imperativo, realizar una adaptación psicológica, que solo con quererla, no se logra. Hay que entrenarla. Cambiar un comportamiento de años, es decir, nuestro comportamiento habitual, que ha funcionado en otros entornos, por muy diversos que fueran pero que en el mercado no funcionan, no se hace en dos semanas.

 

El dinero está accesible en el mercado, solo es necesario abrir una cuenta, obtener la plataforma de acceso directo, y comenzar a negociar, pero solo la minoría puede realmente disponer de él, y como todo oficio, ha llevado su tiempo llegar a actuar de forma que esto sea posible.

 

Para finalizar, hay que entender que hay que sincronizar dos aprendizajes: el conocimiento técnico y la adaptación psicológica al entorno del mercado. Llevan ritmos diferentes, y llegan a entorpecerse y obstaculizarse el uno al otro hasta que se sincronizan y entonces se apoyan mutuamente.