Aprender a negociar en el mercado exclusivamente a través de conocimientos aprendidos en un manual, no es posible. Son varias las razones que explican la necesidad de que un mentor acompañe en el proceso de aprendizaje: enseñar a aplicar el sistema, fortalecer la disciplina, optimizar el tiempo de aprendizaje, especializar en el sistema, y delimitar los conocimientos técnicos útiles de los innecesarios.

 

No se trata de aprender un sistema de trading, se trata de aplicarlo

 

En el mercado no se repite un determinado patrón gráfico con el mismo número de participantes (volumen), con el mismo estado emocional en cada uno de ellos, con las mismas noticias económicas del día, ni que éstas tengan la misma influencia y en el mismo grado en el mercado, etcétera. El mercado jamás es idéntico a sí mismo. ¿Qué implicaciones tiene esto? Hay una metáfora que un día le vino a la cabeza al que escribe este artículo, que quizás pueda ilustrarlo:

 

Un sistema de trading es como una receta que te dice qué ingredientes ha de tener un plato pero no te dice qué cantidad exacta de cada ingrediente hay que añadir. Y no te lo dice porque no puede hacerlo, el mercado no repite jamás la foto de un momento determinado, de tal forma que la proporción de ingredientes que sirve para un día de mercado pero no para otros. Se aprende con el tiempo y la experiencia a ponderar cuándo conviene darle más o menos peso a este o a aquel factor (ingrediente) del sistema, en función del estado del mercado, para obtener lo mismo: una alta probabilidad de éxito en la negociación. Eso es hacer funcionar el sistema, y se consigue con horas de mercado (horas y horas delante de los monitores).

 

Estudiar un sistema a base de manual, es agarrarse al arquetipo ideal, y luego estrellarse contra la realidad imperfecta. Podemos estar dando vueltas indefinidamente sobre los aspectos que hicieron funcionar un patrón un determinado día de mercado, pero que falló en otros, o sobre el momento óptimo de la entrada, etcétera. Un ojo experto te indica cómo funciona el sistema en la realidad del mercado.

 

En resumen, no se trata de saber, que también, sino sobre todo de saber hacer. Esa experiencia acumulada da la principal razón para la mentorización: enseñar a aplicar el sistema.

 

Fortalecimiento de la disciplina

 

Cuando uno opera para sí mismo, finalmente y aunque se haya conjurado para no hacerlo, se hace trampas al solitario: nos justificamos como nos convenga para abrir o no una posición, y bloqueamos las razones objetivas de decisión según indicaría objetivamente el sistema. Esto lo descubrimos pronto cuando comenzamos a operar en el mercado.

 

Pero cuando uno ha de justificar ante su mentor las razones que le llevaron a abrir una negociación, los auto engaños pierden efecto, no sirven: hay que explicar qué se vio en esa negociación para decidir entrar en ella, hay que explicar cómo y por qué se aplicó el sistema.  Esa obligación que se establece entre el alumno y el mentor de trabajar en pro de una mejora continua, exige un esfuerzo de lealtad al mentor y al tiempo que éste dedica, y por tanto un esfuerzo de disciplina en la aplicación del sistema: hay que reportar el trabajo realizado.

 

Aquí tenemos otra razón fundamental: fortalecimiento de la disciplina.

 

Optimización del tiempo de aprendizaje

 

El ojo experto del mentor, desvinculado de las emociones que lastran al negociador, detecta los errores que subyacen a la operativa, y que sistemáticamente impiden nuestro desarrollo como traders.

 

Muchas veces, el elemento distorsionador estaba delante nuestro. Otras veces había que excavar. Pero en cualquier caso ser juez y parte de nuestras negociaciones, nublan la capacidad de juzgar con objetividad. Es posible (o no) que finalmente seamos capaces de deducir errores en la ejecución del sistema: errores en la lectura del mercado, errores de interpretación del sistema, bloqueo psicológico… Pero para cuando queremos averiguarlo hemos liquidado parte del capital disponible en la cuenta, aumentado la desmotivación, empleando más tiempo del planificado en el aprendizaje, desconfiado del sistema….

 

En resumen, el paso del tiempo cuando nos metemos a estudiar un sistema de trading, se traduce finalmente en agotamiento económico: cuanto más tiempo se tarda en lograr la consistencia más difícil se hace conseguirlo porque los recursos económicos que habíamos pensado inicialmente destinar a la formación se van agotando.

 

Esta es otra razón: optimización del tiempo de aprendizaje.

 

Localización de nicho

 

Cada trader se siente cómodo en determinados patrones. Algunos los prefieren de reversión, otros de continuidad. Otros prefieren movimiento rápidos en hora de momentum. Los hay que prefieren negociaciones cortas a largas…

 

En cualquier caso, cada trader se siente más cómodo operando en unas circunstancias que en otras, así finalmente van consolidando su nicho. Podrá operar todo lo que aprenda del sistema, pero el nicho constituirá el grueso de sus operaciones, y el que le facilitará alcanzar el ratio de operaciones ganadoras.

 

Un mentor identifica esa parte del sistema que de forma natural se ajusta a la personalidad de cada trader, canalizando y potenciando esa inclinación psicológica y técnica. Enfoca al trader al máximo potencial de su inclinación natural.

 

No hay que aprender más, sino saber aplicar lo que ya sabes

 

Un suceso recurrente es que compremos un sistema de trading, y al cabo de un tiempo sin obtener los resultados esperados, pasemos a otro, y así hasta que agotamos los recursos económicos para continuar. Esto es muy típico: el mercado exprime a los aspirantes a trader que tienen este comportamiento, y los expulsa una vez agotados.

 

Un mentor sabe detectar cuándo estamos dando vueltas en círculo y sobre qué factor hay que incidir y trabajar, que muestre resultados y evite la desconfianza en el sistema.

 

En resumen y para terminar: sólo un ganador consistente puede enseñar a ganar consistentemente.