Solo hay una actividad económica que te garantice la libertad financiera y que a la vez proporcione tiempo para disfrutarla: el trading. Conseguir esta libertad y tiempo para una vida de calidad, son las razones por las nosotros acabamos operando acciones en el mercado americano.

 

Ser económicamente independiente implica: no depender de una empresa que te pague la nómina, ni de que esa empresa sea solvente. Implica no depender de los clientes que puedas llegar a obtener ni de lo caro que vendas tu servicio o producto, ni de proveedores que te vendan barato. En resumen, la libertad implica no depender de nadie. Significa que puedas obtener los ingresos económicos exclusivamente por tus propios medios, es decir sin cruzar tus necesidades e intereses con los de otros.

 

Sí, es posible escapar del mercado laboral donde el asalariado debe de someterse a las reglas de la política económica, pensada en última instancia para favorecer los intereses de la parte fuerte de la relación laboral: la empresa. Que se traduce en bajos salarios respecto al nivel de vida, contratos temporales, horarios que excluyen la conciliación de la vida personal y familiar, y otras cuestiones donde el trabajador carece de fuerza para negociar.

 

También es posible para el autónomo escapar de las reglas del libre mercado, según las cuales la competitividad no puede lograrse a menudo de otra forma que no sea de la rebaja de los honorarios y aumento de las horas de trabajo, donde para obtener algo de libertad horaria, se expone a una precariedad mayor, sin apenas protección contra la falta de actividad laboral, donde debe ejercer de técnico, comercial, administrador

 

Si queremos obtener ingresos de forma independiente, la respuesta sobre cómo salir de la rueda del mercado de trabajo, está en otra esfera económica: el mercado de acciones.

 

Este caladero de acciones, que simbolizan la cantidad de dinero que se cotice por ellas en cada momento, es por tanto un espacio accesible de dinero disponible. Llamamos caladero al mercado americano de acciones por la gran liquidez disponible, es la bolsa con mayor volumen de transacciones del mundo. Cada día se realizan millones de transacciones por traders de todo el  mundo, desde grandes fondos de inversión hasta traders independientes que operan con sus propias cuentas desde sus casas.

 

Este ámbito económico se democratizó con las plataformas de acceso directo al mercado, que permiten negociar acciones a cualquier persona de forma autónoma y en cualquier punto del planeta. Es posible para cualquiera abrir una cuenta con un bróker o, si no se dispone dinero suficiente, con una Proprietary Firm (de esto hemos hablado en el blog de solodaytrading)  y hacer trading intradiario desde casa, es decir, no conformarse con un porcentaje reducido de beneficio sobre una modesta cantidad invertida, sino ganar un sueldo más que razonable.

 

Desde entonces el número de traders independientes no ha parado de crecer. La bolsa dejó de ser el coto privado de bancos, e instituciones financieras. Pero no nos engañemos, para estas instituciones y bancos, los traders individuales son pececillos que aportan liquidez al mercado, que devoran, y luego expulsan una vez agotados. Solo una minoría de estos traders particulares, se mueve con comodidad y conocimiento en el mercado, adaptados psicológicamente a este entorno de presión,  y viven del trading a costa de los movimientos de la masa y los grandes fondos. Las dificultades de llegar ser parte de esta minoría privilegiada no son el motivo del presente texto, nos hemos extendido sobre ello en otro artículo en que hablamos sobre por qué es tan difícil ser trader.

 

Las obligaciones del trader particular son, permanecer delante de las pantallas hasta que haya obtenido el objetivo económico diario que se haya marcado: esto es un oficio. Hay quien lo desempeña en dos horas y hay quien necesita cinco, según el tamaño del objetivo, la disciplina, la motivación, y la efectividad del sistema de análisis técnico empleado. En cualquier caso, menos tiempo que el que exige el mercado laboral. Si uno aplica las capacidades y aptitudes que exige el trading, sacará dinero del mercado de forma regular y consistente. Depende sólo y exclusivamente de uno mismo, no interviene ningún otro factor exógeno, más que los conocimientos y, sobre todo, el propio modo de actuar del trader.